viernes, 2 de julio de 2010

Presentación




Aunque ya se ha hecho costumbre anunciar revoluciones y rupturas en casi todos los terrenos –signo de una época esencialmente inestable, saturada de eventos extremos—, hasta la más somera revisión del conocimiento científico y extracientífico generado durante el último siglo conduce inevitablemente a la conclusión de que esta actividad ha experimentado una mutación radical, tanto en sus supuestos básicos y procedimientos como en sus resultados, de suerte que aun desde los criterios más conservadores y continuistas (siempre que no se hallen al servicio de algún dogma político o religioso irreversible) se impone la necesidad de distinguir entre la visión del mundo propia del pensamiento moderno y la visión emergente en los saberes y experiencias de la cultura contemporánea. Mientras la primera pudo edificarse progresivamente sobre la base (implícita o explícita) del principio de simplicidad, las múltiples transformaciones teóricas y prácticas que han conformado la segunda, no obstante la diversidad de sus orientaciones y consecuencias, redundan insistentemente en un hallazgo fundamental: la realidad es intrínseca e irreductiblemente compleja, está constituida por capas de complejidad creciente, por constelaciones de sistemas emergentes cuya configuración causal y dimensional escapa de manera cada vez más evidente a los marcos explicativos de la ciencia tradicional.

Semejante hallazgo, en efecto, comenzó a abrirse paso desde las revoluciones teóricas de la física en los años iniciales del siglo XX y a partir de entonces hubo de extenderse gradualmente a diversos ámbitos y disciplinas por medio de múltiples (y a menudo inconexos) descubrimientos, innovaciones metodológicas y desarrollos conceptuales específicos. Pero a finales de los años setenta y principios de los ochenta, con la irrupción de la tecnología electrónica y la computación, junto con el auge de la cibernética y la teoría de la información (e ntre otros logros cruciales concomitantes), la complejidad dejó de ser una idea incidental y provocativa para erigirse en una alternativa general e inminente, lo mismo de cara a los retos y problemas del conocimiento de vanguardia que a las necesidades de cambio y concientización de la realidad social globalizada. Es así que en el presente esta noción, en sí misma, ineludible, abre la coyuntura para una nueva reflexión crítica y plural en torno de las directrices, tendencias e implicaciones (objetivas, subjetivas e intersubjetivas) del conocimiento actual, bajo el entendido de que hoy más que nunca el desenvolvimiento de éste no sólo determina los alcances de la conciencia colectiva y las po sibilidades de una convivencia no coercitiva de culturas a nivel planetario, sino también y sobre todo la permanencia y el mejoramiento de las formas de vida de la población mundial.


Objetivo
Este Quinto Coloquio pretende reunir y promover las diversas perspectivas generadas en los distintos nichos académicos en torno a las condiciones actuales de la teoría de la Complejidad en México y su perfil característico en el escenario mundial. Para ello es necesario evaluar el papel de esta teoría ante diversas prácticas y disciplinas; dilucidar la función de los investigadores en el entorno nacional y propiciar la interacción de diversos discursos que ayuden a la comprensión y consolidación del tema de la complejidad en el país.